(...) Oh, proletarios, a la revuelta
Bandera roja triunfará
El fruto del trabajo nuestro será (...) Bandiera rossa (1908)>link a audio (www.marxists.org)
(…) En el nivel más alto del
desarrollo capitalista, la sociedad entera se vuelve una articulación de la producción,
es decir, toda la sociedad vive en función de la fábrica y la fábrica extiende
su dominio a toda la sociedad. (...)
Mario Tronti, Classe Operaria, Num. 1, 1964.
(…) Las colectividades
autogestionadas, federadas o no, abolirán primero el salario y el dinero, con
lo cual se suprimirán la explotación y las diferencias de clase, y sustituirán
el mercado por un intercambio solidario. Después se harán cargo de la
reutilización y descentralización de los medios de producción y de la
destrucción o abandono de la parte de los mismos que resulte perniciosa.
Empezando por el sistema fabril y la agricultura industrial. Otros aspectos
habrán de ser tenidos en cuenta por fomentar la desigualdad y la burocracia: la
planificación central, la división del trabajo, la expansión urbana, etc. A
mayor organización, mayores peligros. Pero la cuestión que más interesa
destacar aquí es la del trabajo necesario para el mantenimiento y reproducción
de la vida, la actividad productiva requerida por la satisfacción de las
necesidades elementales y de aquellas que resulten del modo de vida
comunitario. La carga de la vida no podrá eliminarse ni siquiera con sirvientes
mecánicos; a lo sumo la harán más llevadera. Ante cualquier solución técnica
habrá que calibrar siempre lo que se gana y lo que se pierde. Se puede ganar
tiempo a costa de una mayor dependencia, y también lo contrario: se puede ganar
independencia a costa de emplear más tiempo. Pero de todas formas puede
conseguirse que el tiempo dedicado a la labor sea mínimo, distribuyéndola entre
todos, especialmente entre los jóvenes, y suprimiendo las actividades
consideradas prescindibles por las asambleas. Y también puede lograrse que la
labor, al volverse atractiva, diversión o hobby, deje de ser considerada un
esfuerzo obligatorio. Fourier, un precursor del anarquismo, inventó una
“mecánica pasional” que debía transformar el trabajo en una actividad ardiente,
refinada y lúdica. Pues bien, no iba desencaminado: la abolición del trabajo
ocurrirá mediante su conversión en juego. Miguel Amorós (discurso en el Acto del 1 de mayo de la Central Nacional de Trabajadores, Barcelona 2003 )
(…) Hoy evidentemente ya no hablamos
de lucha de clase obrera sino de luchas de estratos, diversos, sociales -el
nombre multitud que se aplica a esta complejidad de fuerzas singulares capaces
de desarrollar luchas es un nombre que puede cambiarse en todo momento, es un
nombre simplemente de uso: una fórmula. Lo importante son los contenidos de
este proceso. Los contenidos son aquellos que han ampliado enormemente la
capacidad de lucha y la capacidad de incidencia de los movimientos sociales, de
los movimientos organizados en torno al trabajo. Es el trabajo, es la lucha
contra la explotación, es la lucha contra lo que es la apropiación sistemática
y continua que el capital desarrolla respecto a la energía de reproducción
social, frente a la energía de amar y de reproducir el mundo. Esta historia del
amor: cuando digo el amor no es solo el hecho romántico de acostarse con una
señora sino que me refiero a una de las fuerzas fundamentales que dirigen el
mundo en la relación con los otros y que determina la cooperación. Cuando digo
esto me agrada porque pienso de verdad que este elemento de amor, de
predisposición a la construcción de cooperación sobre la base de afectos
constituye la misma razón por la cual estamos en sociedad, sociedad que no nos
es impuesta por el capital, por el Estado, por las categorías funcionantes como
por el pueblo, las organizaciones que las constituciones prevén, sino que son
apuntadas por esta disposición a estar juntos, esta capacidad que tenemos de
sentir nuestras necesidades y las de todos los otros que construyen la que es
la forma de vivir y sobretodo la razón, el motor de la transformación del vivir…
¡No existe una vida feliz fuera de
la actividad! ¡Destruir el trabajo significa incentivar hasta el fondo nuestra
capacidad de crear! Nosotros somos hombres y somos hombres que quieren ser
libres, en la medida en que ponemos nuestra imaginación, nuestra libertad,
nuestro sueño diréis, dentro de nuestra actividad.
Antonio Negri (discurso en el NoWork Festival, Milán
2004)
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