¿De cuál masa y
de qué comunismo estamos hablando? De las masas que representan hoy al viejo
proletariado de Marx y que ya dejaron de ser la clase obrera dotada de
conciencia de clase y, por tanto, portadora de un proyecto (¿obra de quién? Incluso
en los marxistas más ortodoxos el proyecto es tarea de los intelectuales, por cuanto
se integran a una élite dotada de autoridad). Por tanto los proletarios en los
que pensaba Marx, hoy son diferentes, más parecidos a los que Toni Negri
denomina multitudes aunque todavía
para él presenten un aura mística que es mejor dejar a un lado.
En realidad,
los proletarios de hoy son aquellos cuya pobreza extrema radica en que ahora
deben entrar en acción para defender las condiciones que son la base de la vida
en el planeta, mientras que los "capitalistas" - que siempre están en menor cantidad,
como Marx había preconizado- consumen los recursos naturales sin reparar en que
muy pronto estarán agotados (para el año 2020, ¿no más que eso?, así lo considera
el famoso informe del Pentágono sobre las guerras futuras por controlar el aire
y el agua).
El Gattunswesen del cual según Marx era portador el
proletariado revolucionario se convierte para nosotros en la esencia incluso en
el sentido banal de la quintaesencia, del último núcleo de seres humanos;
quizás, en la "vida desnuda" a la cual se refiere Agamben.
Los pobres del
mundo son hoy, los que en medio de la exclusión en que se encuentran por vivir
en condiciones de pura subsistencia, disponiendo solamente de una fracción
mínima de recursos y excluidos de la dilapidación que, sin embargo, caracteriza
al mundo "rico", sufren más, y quizás con plena conciencia, el desastre hacia
el cual el planeta se encamina si se mantiene el actual ritmo de consumo en el mundo "desarrollado".
Un proletariado
"minimalista" como este, que no ha pasado por la dura formación de la
conciencia de clase, no cuenta ni siquiera con un proyecto que deba ser
elaborado por un comité central, por una elite cualquiera. Es más bien, con
todo el sentido negativo, pero también positivo del término, una masa anárquica
pura.
El comunismo
del que hablamos al referirnos a eso es, ante todo, la negación del orden de
propiedad existente, inspirado en una desconfianza profunda en las instituciones,
en la estatualidad. ¿Populismo? Puede ser, no podemos estar continuamente
aleccionando a quien siente que debe revelarse; solo podemos tratar de
participar en la rebelión y tratar de trabajar en la formación de modelos de convivencia
que se correspondan con las exigencias en las que se inspira.
En todo caso,
la cuestión que se replantea incluso pensando en este nuevo comunismo anárquico
y sui géneris, sigue siendo
la misma: nosotros, yo, ¿qué hacemos con los condenados de la tierra? ¿No será
ya de por sí una traición que trate de unirse a su movimiento quien - no es
solo un intelectual sino como todos nosotros que escribimos y leemos estas
cosas- es un ciudadano del Imperio, aunque provenga de una región marginal y de
una clase rebelde, como de hecho, son los intelectuales que sobreviven más o
menos parasitariamente en los intersticios de la sociedad opulenta? ¿Seguimos
todavía esperando la llegada de los bárbaros (hay una poesía de Cavafis sobre
eso), que hasta alguien como Nietzsche esperaba, soñando con un proletariado
revolucionario que no vemos ya a nuestro lado en la sociedad desindustrializada
y que quisiéramos ver surgir en el tercero, cuarto o quinto mundo?
* Texto publicado por Vattimo en el 2007 e incluido en el libro Ecce comu, editado en 2009.
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